Señor, sondéame y conoce mi
corazón, ponme a prueba y conoce mis sentimientos; y, si mi camino se desvía,
guíame por el camino recto.
Proba me, Deus, et cognósce sémitas meas; vide si via iniquitátis in me est, et deduc me in via aetérna.
Oremos:
Dios nuestro, tú que amas la inocencia y la devuelves a quienes la han perdido,
orienta hacia ti nuestros corazones y enciéndelos en el fuego de tu Espíritu,
para que permanezcamos firmes en la fe y eficaces en el bien obrar.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Maldito el que confía en el hombre, bendito el que Confía en el Señor
Lectura del libro del profeta
Jeremías
17, 5-10
Esto dice el Señor:
"Maldito quien confía en el hombre y se apoya en los mortales, apartando
su corazón del
Señor. Será como un matorral en la estepa, que no ve venir la lluvia, pues
habita en un árido desierto, en tierra salobre y despoblada.
Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza. Será como un
árbol plantado junto al agua, que alarga hacia la corriente sus raíces; nada
teme cuando llega el calor, su follaje se conserva verde; en año de sequía no
se inquieta ni deja de dar fruto.
Nada más traidor y perverso que el corazón del hombre: ¿quién llegará a
conocerlo? Yo, el Señor, sondeo el corazón, examino la conciencia; para dar a
cada cual según su conducta, según lo que merecen sus acciones".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 1, 1-2.3.4 y 6
Dichoso el hombre que confía
en el Señor.
Beátus vir qui
pósuit Dóminum spem suam.
Dichoso el hombre que no sigue
el consejo de los malvados, ni se entretiene en el camino de los pecadores, ni
se sienta con los arrogantes, sino pone su alegría en la ley del Señor,
meditándola día y noche.
Dichoso el hombre que confía en el Señor.
Beátus vir qui
pósuit Dóminum spem suam.
Es como un árbol plantado junto
al río: da fruto a su tiempo y sus hojas no se marchitan; todo lo que hace le
sale bien.
Dichoso el hombre que confía en el Señor.
Beátus vir qui
pósuit Dóminum spem suam.
No sucede lo mismo con los
malvados, pues son como paja que se lleva el viento. Porque el Señor protege el
camino de los justos, pero el camino de los malvados lleva a la perdición.
Dichoso el hombre que confía en el Señor.
Beátus vir qui
pósuit Dóminum spem suam.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Dichosos los que cumplen la palabra del Señor con un corazón bueno y sincero, y
perseveran hasta dar fruto.
Beáti qui in corde
bono et óptimo verbum Dei rétinent, et fructum áfferunt in patiéntia.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Recibiste bienes en tu vida y Lázaro, males; ahora él goza del consuelo, mientras que tú sufres tormentos
† Lectura del santo Evangelio según
san Lucas
16, 19-31
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo dijo Jesús a los
fariseos:
"Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino, y todos los días
celebraba espléndidos banquetes. Y había también un pobre, llamado Lázaro,
tendido junto a la puerta y cubierto de llagas, que deseaba saciar su hambre
con lo que tiraban de la mesa del rico. Hasta los perros venían a lamer sus
llagas.
Un día el pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán. También
murió el rico y fue sepultado. Y en el abismo, cuando se encontraba entre
tormentos, levantó los ojos el rico y vio a lo lejos a Abrahán y a Lázaro en su
seno. Y gritó:
"Padre Abrahán, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje en agua la
punta de su dedo y refresque mi lengua, porque no soporto estas llamas".
Abrahán contestó:
"Recuerda, hijo, que ya recibiste tus bienes durante la vida, y Lázaro, en
cambio, males. Ahora él está aquí consolado mientras tú estás atormentado. Pero
además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo, de suerte que los de
aquí que quieran pasar hasta ustedes, no puedan; ni tampoco de allí puedan
venir hasta nosotros".
El rico insistió:
"Te ruego, padre, que lo envíes a mi familia, para que diga a mis cinco
hermanos la verdad y no vengan también ellos a este lugar de tormento".
Abrahán le respondió:
"Ya tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen".
El rico insistió:
"No, padre Abrahán; si se les presenta un muerto, se convertirán".
Entonces Abrahán le dijo:
"Si no escuchan a Moisés y a los profetas, tampoco harán caso aunque
resucite un muerto".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Por este sacrificio eucarístico,
santifica, Señor, nuestras privaciones cuaresmales, para que a las prácticas
externas corresponda una verdadera conversión interior.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
El camino del éxodo en el desierto cuaresmal
En verdad es justo bendecir tu nombre,
Padre rico en misericordia, ahora que, en nuestro itinerario hacia la luz
pascual, seguimos los pasos de Cristo, maestro y modelo de la humanidad
reconciliada en el amor.
Tú abres a
Por estos signos de salvación, unidos a los ángeles, ministros de tu gloria,
proclamamos el canto de tu alabanza:
[Misa]
Dichoso el que con vida
intachable hace la voluntad del Señor.
Beáti immaculáti in via, quí ámbulant in lege Dómini.
Oremos:
Te pedimos, Señor, que el fruto de este santo sacrificio persevere en nosotros
y se manifieste siempre en nuestras obras.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
.